Los niños, convertidos en producto comercial

Niños a la carta. Ya ni siquiera lo disfrazan bajo el pomposo engaño de elegir al “más sano”. Ahora es un negocio fabricar niños, seleccionar embriones según sus características estéticas (lo que implica desechar millones de vidas porque no cumplen con las condiciones requeridas por los desgraciados que caen tan bajo como para solicitar semejante servicio). Si alguien quiere comprarse un hijo rubio con ojos azules, pues va, suelta el dinero pactado, y te preparan el producto. El niño ya no es una persona, es un vulgar objeto. Y, si el niño es un vulgar objeto, todo ser humano no es más que un objeto al que se puede manipular al antojo de cada uno. ¿Progreso? ¿Esto es progreso? Esto es barbarie, terrorismo, degradación, inmoralidad, muerte. Desde luego, no es progreso. ¿Cuánto tardaremos en poder volver a comprar esclavos? Total, si ahora podemos comprarnos el hijo que nos guste, ¿por qué no podríamos comprarnos esclavos que hagan todo aquello que deseemos?

La sociedad actual parece que tiene esta idea sobre los hijos:
1) Procuremos que no sean concebidos.
2) Si llegan a ser concebidos, procuremos que no nazcan.
3) Si nacen, que sean aquellos que consideremos más dignos de nosotros según nuestros propios cánones de belleza y perfección.
4) Ya que se les deja vivir, eduquémoslos en el egoísmo. Así serán exactamente iguales a nosotros y tomarán las mismas decisiones con sus propios hijos.

Repugnante.

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Jorge Sáez Criado
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Soy un padre de familia numerosa enamorado de la palabra (y de mi mujer), y estoy convencido de que escribir puede ayudar a cambiar el mundo. Doy forma a mundos que solo existen en mi mente y también escribo no ficción espiritual. Mi objetivo: transformar tu vida.