Mis personajes me contaron la historia

Libro Apocalipsis: el día del Señor

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Llorando sangre, novela de misterio y suspense sobrenaturalUn momento muy especial de todo el tiempo que pasé escribiendo Llorando sangre fue cuando entendí que, como escritor, no solo buscaba contar una historia. También buscaba conocerla yo mismo. Partía con un principio y con un fin, pero ninguno de ellos era totalmente inamovible. Tenía una cierta idea de lo que habría entre ambos extremos. Pero mucho de lo que pensaba que iba a ocurrir se quedó en la cuneta. ¡Mis personajes acabaron contándome a mí la historia!

Esto lo he vivido también en mi segunda novela, Apocalipsis: el día del Señor, al igual que en Memorias del ocaso, Roncho, cazador de monstruos, y lo estoy viviendo en la novela que estoy escribiendo en la actualidad. Al ser escritor de brújula, en ocasiones no tengo claro del todo a dónde me va a llevar una historia.

Ahora bien, uno puede preguntarse (y más de una vez me lo han preguntado, de hecho): ¿cómo puede ser que los personajes te hablen? No es mala pregunta.

No, no se trata de ningún problema psicológico de múltiples personalidades rondando por mi mente. Creo. Ni de que oiga las voces de las famosas musas u otras voces extrañas que me indiquen que haga cosas.

Sin embargo, el escritor lleva dentro a sus personajes. De alguna forma, todos ellos conviven con él, alojados en su pensamiento. Y, cada uno, con su personalidad, en una situación concreta hará algo que encaje con su personalidad. Así, en el proceso de escritura, ante las circunstancias que se planteen, el personaje actuará. Puede que el plan fuera que hiciera tal cosa, pero luego resulta que él decide hacer otra. Es lo que encaja con su personalidad, la personalidad que ha ido desarrollando en la mente del escritor.

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Me ocurrió, para poner un ejemplo, en Llorando sangre, con el padre Gustaffson. Hubo un momento en el que lo que hizo me sorprendió hasta el punto de parar de escribir. Yo no esperaba que hiciera eso. Perdonad que no dé más detalles, pero si no habéis leído la novela no quiero estropearos nada de la trama.

Cuando fluye, se trata de algo muy refrescante. Como si saliera todo solo. Otras veces, la cosa no es tan sencilla. Bueno, ese es el momento de echar mano de la técnica y del trabajo duro. Si solo escribimos cuando nos sale todo seguido, poco vamos a escribir, ¿verdad? Ya hablamos del tema cuando tratamos el tema de las musas.

En cualquier caso, que los personajes tengan alguna pequeña rebelión de vez en cuando creo que es un buen indicador de que tus personajes no son de cartón piedra. Así que, si te lo encuentras, aprovéchalo. Que sean ellos los que decidan por dónde ir, aunque no sea exactamente lo que querías. Aunque tengas que cambiar parte de la novela.

Por cierto, hablando de todo un poco, he creado un curso sobre creación de personajes que quizá te interese. Va justo de esto, de conseguir que tus personajes enamoren al lector.

Seguir Jorge Sáez Criado:

Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.