Oraciones católicas: el Santo Rosario

Rezar el Santo RosarioCuando Ana y yo nos casamos, una de las ofrendas fue una espada con un rosario enrollado en la empuñadura, símbolo de las luchas mundanas y espirituales que tendríamos que enfrentar juntos.

Precisamente un rosario como arma para las luchas espirituales. Y eso que todavía no acostumbraba a rezarlo. Eso llegó un tiempo después, cuando mi director espiritual me recomendó rezarlo todos los días. Algo que procuro seguir haciendo. Incluso menciono esta oración en mi primera novela, Llorando sangre.

Esta devoción ha sido muy denostada. Por desgracia, incluso entre algunos católicos modernillos, que la ven como una cosa de “viejas”, de ignorantes, de zoquetes que se dedican a repetir una y otra vez lo mismo.

Sin embargo, el Santo Rosario es algo muy, muy grande. Pero claro, como tiene una apariencia tan sencilla (¡un cordón y unas cuentas!), es difícil de apreciar.

El Rosario es un compendio de la vida de Cristo. Meditando sus misterios nos podemos introducir en los más importantes episodios de Su vida. Contemplarle en unión con María, interiorizando cada paso que da.

No es solo repetir y repetir, aunque eso también tenga su valor (¿cuántas veces el enamorado le repite a su amada que la quiere?). Es penetrar en la vida de Cristo de manos de la Virgen.

Y todo eso no solo es muy hermoso. También, si vamos dejando que nos impregne, nos va acercando a la santidad.

Oración amada y recomendada por papas y santos, algunos han dicho sobre ella:

“El Rosario es arma poderosísima para curar los males que afligen a nuestro mundo”. Pío XII.

“¡Amen a la Virgen y háganla amar. Reciten siempre el Rosario!” San Pío de Pietrelcina.

“No encuentro otro medio más poderoso para atraer sobre nosotros el Reino de Dios, la Sabiduría eterna, que unir a la oración vocal la oración mental, rezando el Santo Rosario y meditando sus misterios”. San Luis María Grignion de Montfort.

“El Rosario es una muy excelente forma de oración meditada, compuesta a modo de mística corona”. San Juan XXIII.

Aférrate al Rosario como las hojas de la hiedra se aferran al árbol; porque sin nuestra Señora no podemos permanecer”. Santa Teresa de Calcuta.

“El rezo del Santo Rosario, con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo acto de fe, de esperanza y de amor, de adoración y reparación”. San Josemaría Escrivá de Balaguer.

“Recorrer con María las decenas del Rosario, es como ir a la escuela de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender sus mensajes”. San Juan Pablo II.

¡No lo dudes y reza el Rosario!

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Soy un padre de familia numerosa enamorado de la palabra (y de mi mujer), y estoy convencido de que escribir puede ayudar a cambiar el mundo. Doy forma a mundos que solo existen en mi mente y también escribo no ficción espiritual. Mi objetivo: transformar tu vida.