Poner la otra mejilla no es lo que crees

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¿Poner la otra mejilla?«Al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra» (Mt 5, 39). Todos hemos oído o leído ese pasaje del Evangelio tan provocador.

Y tan mal interpretado.

Porque da la sensación de que se trata de dejarnos pisotear, ¿verdad? De que no podemos defendernos ni responder a los ataques. De que un cristiano tendría que no solo amar a los enemigos, sino también dejarles hacer lo que quieran.

Esa es la sensación que da siempre y cuando no leamos el resto del Evangelio. Porque Jesús no actúa de esa manera. Al contrario, cuando los fariseos le echan en cara que cura en sábado, responde mostrándoles su hipocresía. Ante los mercaderes del Templo, se hace un látigo y los expulsa de una forma que no podríamos llamar cariñosa ni dulce. Cuando, en el interrogatorio ante Anás, uno de los guardias le da una bofetada, Jesús no se queda apocado ofreciéndole la otra mejilla. Con toda su dignidad le responde: «Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» (Jn 18, 23).

¿Acaso Jesús no hacía caso a sus propias palabras? ¿O será más bien que nos hemos fabricado un Jesús que nos resulta cómodo, que siempre está sonriendo, que aguanta cualquier cosa?

Porque, en efecto, resulta más cómodo no hacer nada y creerse un santo que confrontar a quien nos ataca.

El victimismo es muy cómodo y muy fácil.

Pero es que la Biblia es un todo. No podemos quedarnos con versículos sueltos alegremente. Y el hecho es que el contexto inmediato para esa cita está en referencia a la famosa ley del talión: «Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente» (Mt 5, 38). Una ley que, por mucho que ahora nos parezca violenta y sanguinaria, en realidad fue un gran avance para limitar la venganza. Esta ley buscaba evitar una violencia ilimitada. ¿O no hemos tenido todos en algún momento la tentación de, ante un mal que alguien nos haya hecho, hacerle la vida imposible de todas las maneras posibles?

Pues eso es lo que regula la ley del talión.

Sin embargo, Jesús nos anima a dar un paso más. A no responder desde el mismo nivel. A no buscar una revancha centrada en el ego herido. A romper el patrón de la venganza que se puede convertir en un ciclo de consecuencias cada vez peores.

Poner la otra mejilla es mantener nuestra dignidad de hijos de Dios. Plantar cara al mal mediante el bien, sin utilizar sus mismas armas.

En ocasiones tendremos que defendernos y defender a los demás. Tendremos que proteger a la Iglesia. Tendremos que dejar claros límites e, incluso, romper relaciones. Pero no desde la venganza, sino desde el amor. Desde la paz de ser hijo de Dios.

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Jorge Sáez Criado escritor ciencia ficción y fantasía
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.