Rompiendo los límites

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Si luchas, vences

Hace ya unos cuantos años, creo recordar que no mucho después de comenzar con el kung-fu, recibí de mi maestro y sufrí en mis carnes la que podría ser una de las mayores enseñanzas para la vida.

El caso es que fui al gimnasio. Él ya estaba allí, pero pasaba el tiempo y no venía nadie más. Por un motivo u otro, ese día fui el único que acudió a clase. Charli, mi maestro (QEPD), me puso con el saco. Puñetazos. Uno, otro, otro… hasta que ya me vi agotado y le dije que no podía más. Y él me dijo: “puedes con eso y con lo que te eche“. Yo, escéptico (aunque fiándome de él), seguí adelante y, al poco tiempo, me di cuenta de que era cierto. Podía continuar. De  hecho, parecía como si tuviera más fuerzas que antes. Así seguí un buen rato. Los nudillos acabaron un tanto despellejados, pero aprendí una valiosa lección: mi límite no era el que yo creía que era. Estaba mucho más allá.

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¿Cuántas veces pensamos que hemos llegado al límite, cuando tan sólo hemos llegado al punto en el que ya no estamos cómodos?

¿Cuántas veces usamos como excusa la expresión: “no puedo“?

Nuestros límites no están tan claros. Igual que pude seguir golpeando ese saco, muchas veces solo es cuestión de seguir adelante. De creer en lo que estás haciendo, en tus sueños. ¿No puedo? ¿Quién lo dice? Muchas veces somos nosotros mismos los que nos limitamos para no avanzar.

Definitivamente, una de las expresiones más peligrosas que tenemos es ese “no puedo”. Tan pequeña y tan limitadora, tan claustrofóbica, tan falsa. ¿No puedo o no quiero? ¿No puedo o no me resulta fácil? ¿No puedo o estoy dispuesto a renunciar a mi sueño por la comodidad de mantenerme en mi “espacio seguro”?

Ojo, que no se trata de ser del “club de los optimistas”. El mundo no es todo florecitas y arcoíris. La vida puede ser muy dura. Y el fracaso está ahí, es algo innegable. Muchas veces, por mucho que te esfuerces, vas a fracasar. Es así y así hay que asumirlo. Pero eso no hace que no haya que luchar. Cada fracaso te puede servir para hundirte o para aprender y hacer después algo diferente.

En esta ocasión, gracias a Charli, rompí un límite físico (o, más bien, mental). Y me dio la llave para luchar por aquello en lo que creo hasta el final.

Espero que esta pequeña anécdota te sirva a ti también como acicate para seguir adelante pase lo que pase.

¡Mucho ánimo!

Jorge Sáez Criado
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.