Quien quiera tener más de tres hijos está enfermo
Quien quiera tener más de tres hijos está enfermo. Esa es la bonita frase que emitió en su momento un compañero de trabajo en una charla sobre por qué no se hacen todos los partos por cesárea para que la madre no sienta dolor. Del tema del miedo al sufrimiento ya hablaré en otro momento, que también tiene su miga. Quiero pensar que no lo dijo en serio, pero deja muy claro el hecho de que el egoísmo es el enemigo mortal del amor.
Hemos llegado a una sociedad en la que se ve a los hijos casi como enemigos de la pareja. Seguro que alguna vez has oído algún comentario, sobre todo si es hacia familias numerosas, del tipo: «Pobrecillos», «pobres padres», «que se compren condones» y chascarrillos semajantes. Como si los hijos vinieran a destruir ese supuesto amor entre hombre y mujer, cuando realmente el amor no es egoísta, sino que siempre está abierto a la vida. Eso sí, luego tienen perros y los tratan como si fueran humanos.
Atreverse a dar vida es de valientes en un mundo como este. De personas dispuestas a permitir que el amor dé fruto. Porque, si de verdad hay amor, … Sigue leyendo







Hoy es un día de celebración, pero también un poco triste. Celebramos a nuestros padres, que nos enseñaron a ser mejores, nos acompañaron en nuestro camino intentando hacérnoslo un poco más llevadero, intentando que aprendiéramos de nuestros y de sus propios tropiezos. Incluso cuando, en esas etapas de la vida en las que nos creemos que somos el centro del universo y el culmen de la sabiduría (pero en las que, en realidad, estamos totalmente desorientados y desubicados), a veces les ignoramos o les ninguneamos. Luego descubrimos lo tontos que fuimos.… 
Hoy celebramos la solemnidad de Todos los Santos. Esta fiesta tendría que ser un motivo de verdadera alegría y contemplación. Se trata, nada menos, que de la celebración de esa inmensa multitud que nadie puede contar y que está en la presencia de Dios. Cara a cara con Él. Santos canonizados o anónimos, da igual. Para Dios, el mismo valor tienen.

Casi toda la vida he tenido acuario. Empecé de niño en casa de mis padres. A ver, yo quería un perro. Para ser concretos, un pastor alemán. Pero mis padres y mis hermanos demostraron tener mucho más juicio que yo y me dijeron que, en todo caso, un acuario. No teníamos una casa como para meter un perro. Ahora tampoco.
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