Pensando en la muerte

El reciente fallecimiento de mi padre me ha hecho pensar mucho más en la muerte.
Vivimos en una sociedad que, a la vez, se comporta como si fuera inmortal y tiene un pánico atroz a la muerte. Tanto es así que procura esconderla. Cierra los ojos, confía en que los médicos te salvarán en el hospital. Esconde a los ancianos en residencias. Y, cuando alguien muere, no sabe reaccionar.
Lo he vivido en el tanatorio una vez más. La gente tiene tendencia a ir y acabar charlando de cualquier banalidad. Seguramente porque le resulta incómodo estar en un sitio en el que la prueba de que va a acabar en un ataúd está a un paso. Pone la mente en modo distracción para evitar pensar en que llegará el día en el que serán otras personas las que hablen de tonterías junto a su cadáver y, quiero suponer, para intentar distraer a los que sufren por el fallecimiento de su ser querido para que no piensen en el hecho de la muerte.
¿El resto del tiempo? Como si la muerte no existiera. Como si el tiempo que perdemos en estupideces lo pudiéramos recuperar.
Hay mucho miedo … Sigue leyendo















Hay ocasiones en las que parece como si la vida fuera una montaña cuesta arriba. Unas veces por situaciones puntuales que hacen que resulte mucho más duro avanzar, como si la inclinación de la pendiente de la vida pegara una brusca subida. Otras, por una pendiente más suave pero continua, alargándose a lo largo de días, semanas, meses, años…