¿Qué es la adoración eucarística?

La adoración eucarística no es otra cosa que la comunicación entre el corazón de la criatura y el corazón del Creador estando delante de Él, ante su presencia real en cuerpo, sangre, alma y divinidad, en el silencio que permite que aflore ese encuentro. Es la caricia de Dios al alma que lo busca y se pone ante Él.
Sin embargo, aunque digamos que se expone el Santísimo, no es el único que se expone. Quienes vamos a adorarlo también nos exponemos ante Él. Exponemos nuestra miseria, pero también nuestras pequeñas grandezas. Exponemos nuestras dificultades, las de los nuestros, pero también lo que nos da alegría, todo lo que queremos compartir con el Amigo que tenemos delante durante esa hora. Exponemos nuestro ser completo, nuestra vida, para que Él los transforme como quiera en ese encuentro personal, cara a cara con quien se dio por nosotros.
No nos damos cuenta de lo que significa eso, que Él esté allí, realmente presente. Tenemos que ser conscientes de que no le hacemos … Sigue leyendo







Todo confluye en esta noche de misterio, gozo y dolor. Una noche que comienza con una reunión deseada desde hacía tiempo por Jesús (cf. Lc 22, 15) en la que amó a los suyos hasta el extremo (cf. Jn 13, 1). Hoy en día, ese es un mensaje duro. Jesús es un extremista, y a los católicos de hoy no nos gusta que nos llamen algo como eso. Ni extremistas, ni intolerantes, ni nada que pueda parecer que se sale de lo normalito, de lo flojo, de lo blandengue.
No, no soy Indiana Jones. Pero puedo afirmar que, por fin, he encontrado el Santo Grial, el cáliz en el que se recogió la sangre de Cristo. Posiblemente una de las reliquias más buscadas y sobre las que más teorías hay.
San Tarsicio es uno de los que duermen en las catacumbas de San Calixto. Se le llama mártir de la Eucaristía, y no es en vano. Murió apedreado por otros niños mientras llevaba la Eucaristía a otros cristianos que habían sido hechos prisioneros en tiempos del emperador Valeriano. Estos niños se fijaron en que Tarsicio llevaba algo importante y quisieron quitárselo. Él defendió al Señor Sacramentado hasta el último momento sin dudarlo.
No sé a vosotros, pero a mí me da la sensación demasiadas veces de que para muchos, la Misa, en lugar de ser una entrada en el profundo misterio de la Redención, un encuentro con Dios, con el Señor, ha pasado a ser un teatrillo y poco más. El público se sitúa en sus bancos, charla hasta que la Misa comienza (a veces, también mientras se desarrolla) y, en cuanto el sacerdote acaba la función, el público sale disparado continuando la conversación sin demasiados miramientos por mantener un mínimo de respeto a quien se supone que sabemos que está ahí.
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Cuando se inició la Adoración Perpetua en mi parroquia, me pareció un proyecto muy bueno. Ya he hablado con anterioridad de ello y de 