Dos pilares vitales
En mi opinión, hay dos pilares fundamentales en la vida católica: la formación y la oración o experiencia de Dios. Ambos deben ir entrecruzados, de forma que no nos desviemos en ningún exceso. Darle solo importancia a la formación dejando la oración a un lado llevaría inevitablemente a una religión convertida en un cúmulo de normas, de formulaciones dogmáticas y de datos sin vida. En cambio, si solo se le da importancia a la experiencia de Dios sin preocuparnos de la formación, podemos derivar en sentimentalismos y subjetivismos más egocéntricos que teocéntricos.
La formación es vital para saber qué es lo que creemos y para entenderlo cada vez mejor. Unos podrán acceder a unos tipos de formación y otros a otros. Se puede estudiar teología, los párrocos pueden organizar catequesis de adultos (muy necesaria), se pueden leer buenos libros de apologética… Hay muchas posibilidades. Lo importante es buscar comprender. Parece mentira, pero hay veces que, discutiendo incluso con algunos cristianos que son muy piadosos y muy buenas personas, te das cuenta de la increíble carencia de conocimiento doctrinal que tienen, aun cuando piensen que se lo saben todo de maravilla. Es más, hay veces que lees lo que dicen … Sigue leyendo







Ya estamos inmersos en la Semana Santa. Una semana en la que se agolpan los principales hitos de la vida de Jesucristo y, por tanto, el tiempo más fuerte del año desde el punto de vista espiritual.
Hoy, 6 de enero, celebramos la Epifanía del Señor. Epifanía quiere decir «manifestación«. Se trata, por tanto, de la manifestación de Nuestro Señor a todas las naciones, representadas en los tres sabios de Oriente.
Hoy celebramos la solemnidad de Todos los Santos. Esta fiesta tendría que ser un motivo de verdadera alegría y contemplación. Se trata, nada menos, que de la celebración de esa inmensa multitud que nadie puede contar y que está en la presencia de Dios. Cara a cara con Él. Santos canonizados o anónimos, da igual. Para Dios, el mismo valor tienen.





