Tiempo de conversión
Con el Miércoles de Ceniza damos comienzo a esta nueva Cuaresma, este camino de conversión que nos invita a acercarnos a la Pasión de Cristo para poder acercarnos también a su Resurrección.
Este camino de conversión es para todos. Desde el Papa hasta el último laico, todos necesitamos conversión. ¿O alguno de nosotros es perfecto? Yo diría que no.
Recuerdo, como ejemplo de conversión, los momentos de estudiantes de Ignacio de Loyola y Francisco Javier, cuando ante las hazañas de su alocado amigo, Ignacio le repetía, parafraseando el Evangelio: «Francisco, ¿de qué te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma?«. Poco a poco, el joven Francisco se fue empapando de la espiritualidad de su compañero y acabó gastando su vida ganando el mundo para Dios, dándonos un santo misionero infatigable. Perdió su vida por Dios, pero ganó a Dios.
Siguiendo con san Ignacio, un instrumento que me parece que puede ser muy útil es el examen ignaciano diario. Un examen de conciencia no tanto para la confesión (aunque también), cuanto para tomarnos el pulso de cada día y evaluar hasta qué punto nos acercamos o nos alejamos de Dios. Se trata de un ejercicio … Sigue leyendo







Cuando Ana y yo nos casamos, una de las ofrendas fue una espada con un rosario enrollado en la empuñadura, símbolo de las luchas mundanas y espirituales que tendríamos que enfrentar juntos.
No, no soy Indiana Jones. Pero puedo afirmar que, por fin, he encontrado el Santo Grial, el cáliz en el que se recogió la sangre de Cristo. Posiblemente una de las reliquias más buscadas y sobre las que más teorías hay.
Podríamos decir que el discernimiento es el proceso por el cual uno decide qué camino tomar, qué hacer en un momento dado. ¿Cuál es mi vocación? ¿Debería aceptar ese trabajo?
«Despierta, tú, que duermes,
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» Mc 6, 4.
Igual que en los tiempos del profeta Elías, en la actualidad se presenta una elección: o seguimos a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal o al único profeta de Dios, Elías. Aunque, en realidad, se trata de una elección que siempre ha estado ahí, en todas las épocas.
Hace un tiempo escribí una entrada que ha tenido bastantes visitas titulada
Hoy hemos celebrado la Epifanía del Señor. Epifanía es una de esas palabras que vienen del griego y que todos los años por estas fechas se nos recuerda lo que quiere decir. Y cuyo significado tendemos a olvidar rápidamente, al menos en parte.