La Epifanía: un Dios cercano
Hoy, 6 de enero, celebramos la Epifanía del Señor. Epifanía quiere decir «manifestación«. Se trata, por tanto, de la manifestación de Nuestro Señor a todas las naciones, representadas en los tres sabios de Oriente.
Esto nos lleva a pensar en lo cercano que es Dios. Como dice la carta a los Hebreos, «Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo el universo.» (Heb 1, 1-2).
Y así es. Toda la Biblia nos muestra esa cercanía, ese hablar de Dios. Un punto especialmente importante es ese «Yo soy», nombre con el que Dios se identifica ante Moisés en Éx 3, 14. Un nombre que, aunque a primera vista puede parecer una especie de trabalenguas, nos habla de la intimidad de Dios. «Yo soy el que soy»: no se trata de una forma de eludir el dar un nombre, sino más bien una forma de dar un nombre que un ser humano pueda comprender de alguna manera. Hace referencia al ser de Dios, a … Sigue leyendo







Hace más de 20 siglos, mientras la noche se extendía por la Tierra con sus miedos, sus inseguridades y sus penas, de pronto un llanto de vida inundó el Universo, dando paso poco después a una sonrisa entre un niño que cambiaría para siempre el mundo y su madre, entrando así la salvación a la Tierra.
Que las luces del árbol sean un reflejo de la alegría del nacimiento del Señor.
En aquellos tiempos, una luz del este anunció la llegada de otra luz, la Luz de luces. Pero esta Luz no iba a llegar envuelta de vana majestuosidad, sino rodeada de pobreza y sencillez. Y esa Luz, nacida en cuerpo humano en un pequeño pueblo de una nación prácticamente olvidada por el resto del mundo, comenzó a brillar con fuerza, y encendió nuevas luces, que se dispersaron y llegaron a iluminar todo el mundo. Se intentó apagar esa Luz, pero no puede ser apagada, y nos acompañará siempre.
Hoy hemos celebrado la Epifanía del Señor. Epifanía es una de esas palabras que vienen del griego y que todos los años por estas fechas se nos recuerda lo que quiere decir. Y cuyo significado tendemos a olvidar rápidamente, al menos en parte.
El nuevo año ya está aquí. Y algo que se suele hacer son los famosos propósitos para el año que comienza. No es de extrañar, es un buen momento para recapacitar, mirar lo que ha quedado atrás y también mirar hacia delante. Aunque, seamos realistas, esos buenos propósitos suelen quedarse en el tintero a los pocos días. No nos gusta cambiar, tendemos a seguir la inercia de la vida y continuar igual que antes. Eso no cambia con un difuso propósito tomado entre campanadas y champán. Hay que tomárselo en serio. Un examen del año saliente puede ser una buena herramienta para el año entrante.