Dos pilares vitales
En mi opinión, hay dos pilares fundamentales en la vida católica: la formación y la oración o experiencia de Dios. Ambos deben ir entrecruzados, de forma que no nos desviemos en ningún exceso. Darle solo importancia a la formación dejando la oración a un lado llevaría inevitablemente a una religión convertida en un cúmulo de normas, de formulaciones dogmáticas y de datos sin vida. En cambio, si solo se le da importancia a la experiencia de Dios sin preocuparnos de la formación, podemos derivar en sentimentalismos y subjetivismos más egocéntricos que teocéntricos.
La formación es vital para saber qué es lo que creemos y para entenderlo cada vez mejor. Unos podrán acceder a unos tipos de formación y otros a otros. Se puede estudiar teología, los párrocos pueden organizar catequesis de adultos (muy necesaria), se pueden leer buenos libros de apologética… Hay muchas posibilidades. Lo importante es buscar comprender. Parece mentira, pero hay veces que, discutiendo incluso con algunos cristianos que son muy piadosos y muy buenas personas, te das cuenta de la increíble carencia de conocimiento doctrinal que tienen, aun cuando piensen que se lo saben todo de maravilla. Es más, hay veces que lees lo que dicen … Sigue leyendo








Una oración sencilla, muy breve, imposible de olvidar y que te puede ayudar a mantener la presencia de Dios de forma continua en tu vida, centrándose en tres puntos fundamentales:
En unos días, con el miércoles de ceniza, comenzará uno de los «tiempos fuertes» dentro del año litúrgico. La Cuaresma es la preparación para el gran acontecimiento de la Pascua, la Resurrección del Señor. Pero no se nos tiene que olvidar que sin Viernes Santo no hay Pascua. No podemos caer en el extremismo de considerar solo importante el Viernes Santo (cosa demasiado habitual) o la Pascua de Resurrección. Cristo resucitó, pero mantuvo las marcas de la Crucifixión.



Cuando Ana y yo nos casamos, una de las ofrendas fue una espada con un rosario enrollado en la empuñadura, símbolo de las luchas mundanas y espirituales que tendríamos que enfrentar juntos.
Podríamos decir que el discernimiento es el proceso por el cual uno decide qué camino tomar, qué hacer en un momento dado. ¿Cuál es mi vocación? ¿Debería aceptar ese trabajo?