Tienes derecho a descansar

Tienes derecho a descansarHace unos días tuve una pequeña revelación. Me quedé dormido en el sofá del salón. Tenía que haber estado haciendo unas mil cosas, más o menos, como maquetar uno de mis libros, escribir otro, etc. Sin embargo, me quedé dormido como un bendito.

No, quedarme dormido no fue la revelación.

Me explico: mi trabajo habitual, en el que paso las tradicionales ocho horas diarias, es de informático. Tengo una familia numerosa con tres maravillosos hijos que requiere mi atención cuando no estoy en el trabajo. Tengo varios proyectos abiertos a la vez para avanzar en mi carrera como escritor. Además, tres veces a la semana entreno kung-fu Choy Lee Fut. Por tanto, la escritura la dejo para la noche. A partir de que mi familia se va a dormir yo intento aprovechar para escribir y demás. Eso hace que duerma los días laborables alrededor de cuatro o cinco horas.

El tema es que, con ese ritmo llega uno a unas edades (¡que ya he pasado de los cuarenta!) en las que no da más de sí. Trato de organizarme, de planificar las cosas, pero más de una vez (y de dos) acabo quedándome dormido. Y el resultado suele ser, al despertarme, de un enfado monumental porque no he podido hacer todo lo que quería hacer.

Lo interesante es que esta vez no me enfadé. Ni siquiera me sentó mal. Estaba cansado. Muy cansado. Me había dormido porque me hacía falta.

La gran revelación era, ni más ni menos, que tengo derecho a descansar.

¿Cuántas veces nos empeñamos en hacer mil y una actividades, en llenar nuestras vidas con todo tipo de cosas que hacer? A veces no paramos. No nos damos tiempo para recuperarnos. Ni siquiera en vacaciones. Viajes, apaños en casa, todo eso está muy bien, pero también debemos ser conscientes de que nos hace falta tomarnos un descanso. Algo tan simple como: “esta noche, en vez de trabajar, echo una partida con el ordenador y me voy a dormir”. Pararnos un momento a respirar, dejando aparte la ansiedad y las preocupaciones.

De lo contrario, corremos el riesgo de ser devorados por nuestras actividades.


Memorias del ocaso, una saga de ciencia ficción ciberpunk con robots e inteligencia artificial

Jorge Sáez Criado
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.