Ya ha comenzado

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Ya ha comenzado. Desde el final de la Eucaristía presidida por el arzobispo de Burgos, Monseñor Francisco Gil Hellín, ayer a las 13 horas, una sucesión ininterrumpida de adoradores acompaña al Santísimo día y noche. Y lo seguirá acompañando todos los días del año, ya de forma perpetua, garantizando que el Señor no se queda solo, que siempre habrá alguien ante Él intercediendo por los demás, reparando los agravios cometidos en esta sociedad, dejándose maravillar por Su compañía. Y garantizando, igualmente, que la iglesia de San José esté abierta continuamente para que, quien busque a Dios a la hora que sea, lo pueda encontrar allí.

Como en todo lo que implica compromiso, el comienzo será relativamente complicado. Todavía hay huecos horarios en los que no hay adoradores apuntados y van a ser asumidos por los propios coordinadores de la adoración. Dicho sea de paso, sin ellos todo esto no habría sido posible. Se han dejado la piel (y, algunos, hasta la salud) para que la adoración perpetua se convirtiera en una realidad. Y ahora, siguen al pie del cañón.

También es una experiencia bonita ver la generosidad de algunas personas, que ya tienen horas asignadas y, aun así, se acercan a ti a preguntarte qué otras horas están vacías para ir y ayudar. Es algo que contrasta con otras personas que, aunque se hagan pasar por muy religiosos, no han querido saber nada de la adoración perpetua. Ellos conocerán sus motivos, pero desde luego, no se trata de un comportamiento muy cristiano que digamos. Más bien, parece lo contrario.

Como decía, todavía quedan horas libres. Hacen falta adoradores generosos que quieran acompañar al Señor en las horas de madrugada. Dicen que Burgos es una ciudad fría. A ver si el calor del amor del Señor descongela algunos corazones para que esas horas se vayan cubriendo.

Jorge Sáez Criado
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.