Un deporte nacional

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Y no, no voy a hablar de fútbol. Realmente, no podría hablar mucho de fútbol. Sin embargo, el “deporte” al que me refiero lo practican (lo practicamos) tanto los que les gusta el fútbol como los que no nos gusta. Me refiero al apreciadísimo deporte de la queja.

Todos tenemos una gran capacidad para quejarnos. ¿O no? Nos quejamos de lo mal que van las cosas, de los políticos, del trabajo, de los hijos, del tiempo y de todo lo que pueda ser objeto de queja.

El problema es que, junto a esa habilidad para quejarse, no existe por lo general una voluntad de dejarse de tonterías y buscar soluciones reales. Es justo lo que falta y lo que hace falta. Por ejemplo, de poco sirve que uno se queje continuamente de lo poco que le gusta su trabajo si no hace algo para cambiar eso. Ese algo puede ser desde buscar lo positivo de ese trabajo hasta explorar otra opción profesional. Pero es que lo fácil es quejarse. Hacerse la víctima. Coger el toro por los cuernos y luchar por salir adelante ya no se puede hacer dejándose llevar, y eso asusta. Te obligaría a salir de tu “zona de confort” y arriesgarte a hacer algo.

Además tenemos un problema asociado: el del perro del hortelano. Sí, ese que ni comía ni dejaba comer. En cuanto alguien intenta salir de la espiral de quejas continuas, siempre habrá alguien que intente volverte a lanzar a ella. Alguien que te diga que no puedes lograrlo, que te rindas. A mí me ha pasado con la escritura. Desde la persona bienintencionada que lo primero que te dice es “de eso no vas a vivir” hasta quienes se ríen de la idea. Es el momento de ser fuerte, de tener claro lo que realmente quieres y de seguir caminando sin parar. Siempre encontrarás algún apoyo. Y, si no, pues ¡qué le vamos a hacer! Pero hay que seguir adelante. Las quejas no solucionan nada. Sólo sirven como placebo, para tener la sensación de que se hace algo, pero sin salir de la comodidad de la costumbre.

En Twitter sigo a una chica con ELA. Hace unos días mandó un tuit en el que decía: “La #ELA me ha dado algo buenísimo: tiempo xa reflexionar,rezar,razonar,frenar todo lo q ocupaba mi vida y q no me dejaba crecer como persona“. Otros se estarían lamentando. Ella es un ejemplo de todo lo contrario. Merece la pensa seguirla: @artobalin.

Adelante y a por ello. Si tú no te lanzas, nadie lo va a hacer por ti.

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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2 Respuestas

  1. Realmente no hay nada peor que los que se quejan todo el día sin proponer nada, sin actuar. Yo también escribí algo sobre esto cuando empecé con mi blog Reflexiones del alma.
    Me ha gustado mucho aparecer citada como ejemplo de no quejarse. Es verdad que no suelo hacerlo, y espero seguir así. Gracias y un fuerte abrazo Jorge 🙂

  2. No sólo de no quejarse, sino de buscar el lado positivo de todo y procurar salir adelante en cualquier circunstancia.

    Gracias a ti.