Fantasía más allá del cinismo: en busca de historias con alma y valores
Creo que nadie puede negar que la narrativa fantástica contemporánea ha caído masivamente en el cinismo y la desolación.
Entrar hoy en una librería, sea física o digital, y echar un vistazo a la sección de fantasía suele ofrecer una experiencia bastante homogénea. La corriente dominante, encabezada por el mercado anglosajón y secundada por las tendencias comerciales, se ha volcado hacia el grimdark: universos oscuros donde la moralidad es relativa, la crueldad es la norma y los personajes actúan movidos por puro egoísmo o supervivencia.
También aparecen a montones copias de copias de copias de lo que han dado a llamar romantasy, que no dejan de ser meras historias románticas, por lo general muy explícitas, con un barniz de fantasía.
Sin embargo, la fantasía no tiene por qué quedarse en esta situación, dejando al lector desamparado frente al vacío. El género fantástico ha sido y puede seguir siendo un vehículo privilegiado para explorar los grandes dilemas del alma, la lucha entre el bien y el mal, y la grandeza del sacrificio. Un espacio de luz, trascendencia y sentido profundo sobre la condición humana.











