Háblate de otra forma
Este artículo ha sido publicado en el número 69 de la revista Punto de Encuentro, de la Obra Social de Acogida y Desarrollo. El hilo conductor de este número ha sido la higiene mental, un tema de una importancia vital.
Háblate de otra forma
«Soy un inútil».
«Soy un torpe».
«¡Qué tonto soy!».
«Es que no soy capaz de hacer esto».
«No doy una a derechas».
«Nunca saldré de esto».
«No puedo cambiar».
Estas frases u otras similares son parte de los regalos que nos damos tantas veces a nosotros mismos a diario.
No se puede decir que nos tratemos muy bien. Y, lo peor de todo, es que lo acabamos normalizando. Como si no tuviera importancia, como si fueran hechos indiscutibles.
¿Lo son?… Sigue leyendo







«Como no es políticamente correcto decirlo, pues por eso lo digo». Esta frase la dijo en una de sus clases un profesor que conocí y es como una declaración de intenciones para el católico de hoy en día. Al fin y al cabo, si la verdad fuera políticamente correcta, no haría falta que la tuviéramos que decir día sí y día también. Pero como no es así, hay que mostrarla a tiempo y a destiempo hasta que todos se den cuenta de ella.
Alrededor del perdón y la justicia suelen darse grandes malentendidos. Particularmente, la idea de que ambos son excluyentes.
Chester Bennington murió el 20 de julio de 2017, a los 41 años. Se había suicidado.
Cuando se habla de adicciones legales o de drogas legales, de forma automática tendemos a pensar, dejando aparte algunas medicinas que pueden ser adictivas, en el alcohol y el tabaco. Algo normal, ya que el abuso de estas sustancias provoca a diario sufrimientos incalculables, tanto en quienes las consumen como, sobre todo, en sus familiares, que ven a su ser querido enfermar física y psicológicamente por su causa.
Hay una pregunta que, sobre todo en estos tiempos de invasión tecnológica e inmediatez, poco propicios a plantearse cuestiones que no parezcan prácticas o lúdicas, ha ido arrinconándose incluso (para mayor vergüenza) en los planes educativos, a pesar de ser el origen de todo saber. Esa pregunta es, ni más ni menos: ¿por qué?
Nos rodean ideologías de todo tipo sin que ni siquiera nos demos ya cuenta de ello, hasta tal punto se han introducido en los distintos aspectos de nuestra vida. Por poner un ejemplo, la ideología de género nos la podemos encontrar en cine, series, libros, cuentos infantiles e, incluso, en el uso del lenguaje por parte de una gran cantidad de personas, transformando nuestra forma de hablar y, por tanto, nuestra forma de pensar para lograr su objetivo: eliminar la relevancia de la biología en favor de un subjetivismo sentimentalista sin más fundamento que la percepción que pueda tener alguien de sí mismo.
«Papá, me aburro» es, quizá, una de las frases más repetidas a lo largo del pasado confinamiento, aunque no deja de ser algo que los que tenemos hijos oímos de cuando en cuando. Sin embargo, en un contexto como este, en el que las posibilidades de entretenimiento para los pequeños se minimizaron —siempre y cuando uno no quisiera caer en la trampa de utilizar los dispositivos digitales como niñeras disponibles veinticuatro horas al día—, se convirtió, en muchos casos, en una constante diaria.
