A pesar de todo, avanza

Artículo publicado en el número 55 de la revista Punto de Encuentro, de la Obra Social de Acogida y Desarrollo (OSDAD), cuyo hilo conductor es la resiliencia.

A pesar de todo, avanza

Si luchas, vencesHay ocasiones en las que parece como si la vida fuera una montaña cuesta arriba. Unas veces por situaciones puntuales que hacen que resulte mucho más duro avanzar, como si la inclinación de la pendiente de la vida pegara una brusca subida. Otras, por una pendiente más suave pero continua, alargándose a lo largo de días, semanas, meses, años…

Cualquiera podría pensar que es mucho más llevadera esta última situación que la anterior. Sin embargo, en mi opinión no es así. Se trata de pequeñas dificultades, sí, pero que se suman sin dar tiempo a superar la anterior y van dejando sus huellas en la mente y en las fuerzas de quien intenta avanzar mientras se da cuenta de que, por momentos, más que avanzar parece retroceder empujado por las circunstancias. Una subida fuerte puede agotarte, es cierto, pero si consigues superarla ya solo vas por terreno más suave. En cambio, una subida leve continuada a lo largo de mucho tiempo te va desgastando y destrozando poco a poco hasta dejarte al borde de la desesperación. No pocos cruzan esa frontera.

Esta acumulación de dificultades puede llevarte a pensar que eres un fracasado, que no merece la pena seguir adelante porque te vas a encontrar más dificultades todavía.

Quizá incluso pienses que ya no puedes más.

No es algo que me resulte extraño, te lo puedo asegurar. Digamos que tengo cierta experiencia. Pero bueno, ¿quién no la tiene?

Pues bien, desde esa experiencia tengo que decirte una cosa. Y quiero que te la creas.

No es cierto que no puedas más. Puedes con ello y con lo que te echen.

¿Una caída? Levántate. Resurge, como el fénix, de tus cenizas, y sigue luchando un día tras otro. Piensa que las crisis pueden ser también fuentes de oportunidades. Como mínimo, para conocerte a ti mismo. Y, también, para superarte. Para no quedarte cómodo en esa famosa «zona de confort» de la que tanto se habla. Para obligarte a ponerte en pie y avanzar. O arrastrándote. ¿Qué más da? Lo que importa es seguir adelante.

Luchar es vencer.

¿Que la lucha duele? ¡Claro que duele! Y agota. Pero es mucho peor dejarse vencer. Convéncete de eso. Que te venzan las dificultades implica morir por dentro. Mientras luches, en cambio, estás vivo. Puedes aprovechar cada nuevo problema para aprender y adaptarte. Puede que a la primera no funcione. Puede que a la segunda tampoco. Es más, puede que algunas cosas no lleguen a solucionarse. Sin embargo, mientras no pares de avanzar estarás venciendo.

En la película Rocky Balboa, Rocky le da un consejo a su hijo: «Ni tú, ni yo, ni nadie golpea más fuerte que la vida. Pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas: hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana».

Así es como se gana. Aguantando los golpes, encajándolos, adaptándote y avanzando. Paso a paso. Milímetro a milímetro.

Desde luego, no dejando que los golpes te dominen.

¡Avanza!

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Soy un padre de familia numerosa enamorado de la palabra (y de mi mujer), y estoy convencido de que escribir puede ayudar a cambiar el mundo. Doy forma a mundos que solo existen en mi mente y también escribo no ficción espiritual. Mi objetivo: transformar tu vida.

Jorge Sáez Criado
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