Corpus Christi

Artículo publicado en el número 1006 del año XXXV de la revista Sembrar, revista quincenal diocesana de Burgos, correspondiente al período del 22 de junio al 5 de julio de 2014.

Corpus Christi
 
Corpus ChristiCuando el sacerdote levantó la Hostia, Pasión y Resurrección se condensaron en un instante, los ángeles se quedaron fascinados observando y Dios decidió seguir derramando su Amor a la humanidad.” Este es un microrrelato que escribí para un concurso, precisamente el día de Corpus Christi de hace cuatro años. Por supuesto, no fue premiado. No es un tema que “vende” en el mundo. Sin embargo, creo que en esas mínimas líneas se resume la esencia del Corpus Christi. El Señor, por puro amor a la humanidad, dio a los sacerdotes la capacidad de obrar por sus manos, de obrar in persona Christi, para repetir el milagro de la Última Cena. En cada consagración, Jesucristo se hace realmente presente en las manos del sacerdote, repitiendo de forma incruenta el sacrificio de la Cruz. Es una historia de amor que dura desde la eternidad y se alarga también hasta la eternidad.

En la fiesta del Corpus Christi, surgida entre los siglos XIII y XIV, veneramos con especial solemnidad este sacramento, en el que, en un pequeño pedazo de pan, en lo más sencillo, en lo más pobre, escondido a la vista, se encuentra Jesucristo, Rey de reyes, Señor de señores. Lo infinito, oculto en lo insignificante. Pero presente realmente, en cuerpo, sangre, alma y divinidad. Una realidad en la que, lamentablemente, muchos católicos no terminan de creer.

Jesucristo se quedó con nosotros en forma de pan. Así nos recuerda que Él es nuestro verdadero alimento, ya que el que come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna (cf. Jn 6, 54). Sin embargo, nos hemos acostumbrado a ver ese pedazo de pan y lo asumimos como algo normal. No nos damos cuenta de lo que es en realidad. En la fiesta del Corpus Christi, con sus procesiones, su especial solemnidad y reverencia y la exposición y adoración al Santísimo, puede resultar más fácil darse cuenta de todo esto y acercarnos más al misterio de la Eucaristía.

Debemos agradecer a Dios que en nuestra ciudad contamos con algo realmente especial: es Corpus todos los días. Todos los días, a todas horas, el Santísimo se encuentra expuesto en la Capilla de la Adoración Perpetua de la parroquia San José Obrero, derramando sus bendiciones sobre todos los adoradores que van pasando por ella. Es una gracia verdaderamente especial que, en cualquier momento, podamos ir ante aquel que lo es todo, principio y fin, alpha y omega, y pasar un rato junto a Él adorándole en silencio. Escuchándole. Dejándose acariciar por el amor divino. Entrando en el misterio de la Eucaristía.

Por experiencia puedo decir que estar ante Cristo Eucaristía es un privilegio, un encuentro que te lo da todo, una fuente de bendiciones. Apartado de todo ruido, de toda distracción. Tan sólo Él y yo.

Os invito a todos a participar de este encuentro. Probadlo y veréis cómo queréis repetir.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.