El Credo. Profesamos nuestra fe. Libro sobre el Credo.

EL CREDO

Comprende la fe
que profesamos

Un libro para orar con el Credo
El Credo: profesamos nuestra fe

Conoce en profundidad las verdades que contiene el Credo

El Credo es una de esas oraciones que uno se aprende y luego muchas veces se da cuenta de que, en realidad, no tiene claro qué es lo que está diciendo.
Es una lástima, porque en él se contienen los fundamentos y las verdades básicas de tu fe católica. Es, por tanto, una oración que es vital conocer bien.

En este libro seguirás el credo «largo», el Niceno-Constantinopolitano, y lo irás descubriendo y saboreando poco a poco, concepto a concepto, en un lenguaje sencillo y accesible.

Además, no te limitarás a conocerlo mejor de forma intelectual, sino que lo interiorizarás mediante la meditación y la contemplación de sus puntos, tal como recomendó san Ignacio de Loyola: «no el mucho saber harta y satisface al ánima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente».

Alimenta tu vida espiritual descubriendo el Credo.

Una oración básica e importantísima para el cristiano

El Credo nos enseña los principios fundamentales del cristianismo. Cada una de sus frases está impregnada de un gran significado y no están ahí solo para ser aprendidos de una manera puramente intelectual, sino para que también los meditemos, para que oremos con ellos, para que los integremos en nuestra vida y los hagamos nuestros.

Al fin y al cabo, eso es lo más importante de rezar el Credo: llegar a vivirlo. Que no sea algo exterior al cristiano. Que sea como el aire que respiramos.

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Tipos de Credo

Estamos acostumbrados a dos credos: el largo, o Nicenoconstantinopolitano, y el corto, el Símbolo de los Apóstoles. En El Credo: Comprende la fe que profesamos seguiremos el Credo de Nicea-Constantinopla, es decir, el Credo largo, porque me parece una maravillosa síntesis de la fe.

Sin embargo, al final del libro también añado otros credos de la Iglesia Católica. Porque sí, hay más credos, ya que, después de todo, son la forma en la que sus diversos autores han tratado de resumir los principios de la fe. Así pues, en el libro tenemos los siguientes credos completos: el Símbolo de los Apóstoles, el Credo Nicenoconstantinopolitano, el Quicumque, o símbolo atanasiano, y el Credo del Pueblo de Dios, de Pablo VI.

A continuación puedes ver los dos más conocidos: los credos largo y corto, por llamarlos de esta forma tan común y tan fácil de recordar.

Credo de Nicea-Constantinopla

Creo en un solo Dios,

Padre Todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,

Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,

Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo,

que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

Símbolo de los Apóstoles

Creo en Dios,

Padre Todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,

nació de Santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato,

fue crucificado,

muerto y sepultado,

descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos

y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,

la santa Iglesia Católica,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne

y la vida eterna.

Amén.

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