Los 450 profetas de Baal

Profeta ElíasIgual que en los tiempos del profeta Elías, en la actualidad se presenta una elección: o seguimos a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal o al único profeta de Dios, Elías. Aunque, en realidad, se trata de una elección que siempre ha estado ahí, en todas las épocas.

Hace unos días leía que el PP va a impulsar la absurdez anticientífica de la ideología de género en los colegios de Castilla y León. Curiosamente, la lectura correspondiente al día siguiente, que leí esa misma noche, era la del profeta Elías y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal (1 Re 21-39). No pude evitar ver la relación y llenarme de esperanza.

Hoy en día, estamos inmersos en un océano de profetas de Baal. Hay una plaga de pensamiento único disfrazado de progresismo, de falsa misericordia, de sentimentalismo mugriento, de obsesión por lo políticamente correcto que hace muy difícil desmarcarse de ese discurso común por temor a ser señalado, a ser el raro, el retrógrado, el ultraloquesea. Lo vemos en la ideología de género, un sinsentido que no hay por dónde cogerlo, pero que nos meten en el cerebro a base de repetir consignas, de normalizarlo en series y películas, etc. Hasta el punto de que hoy por hoy, en el arco parlamentario no hay ni un solo partido que se cuestione que los sentimientos no definen la realidad. A la realidad, los sentimientos de cada uno le dan igual. Si mañana me siento pájaro, por mucho que mueva los brazos voy a acabar en el suelo si salto por la ventana. Realidad.

Como decía, profetas de Baal, de un falso dios, por toda partes. Como en los tiempos de Elías. Y aquí está la parte esperanzadora. ¿Elías tenía miedo a esa plaga?

Ni lo más mínimo.

Él tenía la Verdad de su parte. Al Dios verdadero, al Dios que es Logos, que es Razón, que es la Verdad.

No solo no los tenía miedo, sino que llega a desafiarlos (1 Re 23-24). Incluso se burla de ellos (1 Re 27). Al final, como no puede ser de otra manera, vence la Verdad.

Elías no estaba solo. Tenía a Dios.

Pues bien, nosotros estamos en la misma situación de Elías. Y tenemos que partir de la misma base: una profunda fe. Si no existe esa fe, nos dejaremos llevar por la voz única que se eleva de los bienpensantes políticamente correctos. Solo una profunda fe te vacuna contra la idea de arrodillarte ante diosecillos vanos. Solo arrodillándote ante Dios te mantienes en pie ante los poderes de este mundo.

¡No tengas miedo! Mantén viva la esperanza y sigue luchando por la Verdad y con la Verdad.

Meditando el Santo Rosario: libros que te ayudan a orar

Entradas relacionadas

Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Soy un padre de familia numerosa enamorado de la palabra (y de mi mujer), y estoy convencido de que escribir puede ayudar a cambiar el mundo. Doy forma a mundos que solo existen en mi mente y también escribo no ficción espiritual. Mi objetivo: transformar tu vida.