Warrior (I)

No suele ocurrir que una película de artes marciales te conmueva. Que te emocionen puede ser relativamente frecuente en las que te hablan de una historia de superación. Pero conmoverte es algo muy diferente. Y de esas es “Warrior“, de Gavin O’Connor. Quizá no hayas oído hablar de ella. Pero creo que merece la pena, incluso si no eres especialmente aficionado a las artes marciales. En esta entrada y en la siguiente hablaré un poco sobre ella. Espero que, como mínimo, haga que te pique la curiosidad.
Aviso: a continuación voy a destripar la película. Si no la has visto y no quieres que te descubra su trama, no sigas leyendo.
Esta película tiene tres grandes protagonistas: un padre y sus dos hijos. Y su relación se verá dentro del entorno de las artes marciales mixtas. Casi podríamos decir que las artes marciales mixtas son una excusa para mostrar esa relación.
  • Paddy Conlon: ex luchador, padre de Tommy y Brendan. Ex alcohólico. Pegaba a su mujer, lo que llevó a que ella y Tommy huyeran y Brendan se distanciara también de él. Ambos hijos fueron entrenados por él en las artes marciales mixtas.

 

  • Tommy Conlon: marine de los EEUU. Hijo menor de Paddy Conlon.

 

 

  • Brendan Conlon: profesor de física en un instituto. Hijo mayor de Paddy. Casado, con dos hijas. Peleó en la UFC.

 

La película empieza, de forma muy significativa, viéndose a Paddy desde el interior de su coche, con un rosario colgado en el espejo, saliendo de la iglesia. Ha cambiado por completo desde que dejó el alcohol. Ahora es alguien pacífico, religioso, que sólo quiere que sus hijos le perdonen, cosa que, de primeras, no están dispuestos a hacer.
Cuando llega a casa se encuentra con Tommy. Este le lleva whisky, pero su padre no lo acepta. Se ve también que Tommy toma drogas. Le echa en cara a su padre todo lo que le hacía a su madre y se duerme. El propósito de Tommy, como se ve más adelante en la película, es presentarse a un campeonato de artes marciales mixtas en el que el ganador se llevará cinco millones de dólares, y quiere que su padre le entrene. Le busca únicamente como entrenador, no como padre, y se lo deja claro desde el principio. Su padre, aún así, intentará acercarse a él con poco éxito. Sólo se lleva de Tommy insultos. Sin embargo, Tommy no tiene mal corazón, aunque esté lleno de rabia por su historia. Quiere el dinero para dárselo a la viuda de un marine amigo suyo que murió por fuego amigo.
Brendan es un amante padre y esposo, además de un buen profesor al que aprecian sus alumnos y el director del instituto. Sin embargo, tiene un grave problema: con los gastos de la operación de corazón de una de sus hijas, no le da para pagar la hipoteca. Y ya sabemos que los bancos no son muy compasivos. Así que decide volver a las peleas, luchando en combates de aficionados para ganar más dinero. Como consecuencia, le expulsan del instituto en el que trabaja. Su mujer al principio no está de acuerdo en que vuelva a pelear, pero ante la falta de opciones, lo permite. Vuelve a su gimnasio y el entrenador, Frank Campana, acepta entrenarle. Debido a la lesión del luchador oficial, Brendan convence a Campana para que le meta en Sparta, el mismo campeonato en el que luchará Tommy.
La relación de Brendan con su padre tampoco es buena. No quiere que se acerque a él. Cree que su padre prefería a Tommy. Sin embargo, cuando su padre le pide que haga un hueco en su corazón para perdonarle, este le perdona, aunque le avisa de que sigue sin confiar en él.
Brendan no supo nada de Tommy hasta encontrarse con él en la competición. Allí, Tommy le echa en cara quedarse con su padre y tener una vida “fácil” mientras él se iba con su madre, que murió sufriendo, y se alistaba en los marines. Brendan le dice que él le perdona, pero Tommy no quiere saber nada de él ni de su perdón. Ni siquiera le considera hermano suyo.
Después se sucederán los combates que cada uno tiene que librar. Tommy lucha con ira, con rabia, dispuesto a destrozar a quien se ponga por delante. Sólo le importa ganar para conseguir el premio y ayudar a la viuda de su compañero caído. Brendan, en cambio, lucha con más técnica, pero también con más esfuerzo. Sus combates son una historia de superación en busca del premio para conseguir el dinero para que el banco no le quite su hogar. No alberga rabia. Mientras, su padre anima a los dos.
En un momento dado, se descubre que Tommy es un héroe que salvó a otro marine de ahogarse. Su padre está orgulloso, pero él le resta importancia, le dice que desertó y le insulta hasta el punto de que Paddy no soporta más la presión y vuelve a emborracharse. Cuando Tommy le ve en el estado al que le ha empujado, le lleva a la cama y le abraza hasta que se duerme, en un hermoso gesto de reconciliación. La coraza de Tommy empieza a quebrarse.
Por fin, en el combate final se tienen que enfrentar los dos hermanos. Tommy sigue luchando igual, furioso. Pero Brendan consigue aplicarle una llave y dislocarle un hombre. Sin embargo, Tommy sigue adelante. Brendan trata de hacerle entender que no tiene sentido que siga, que le va a hacer daño, pero Tommy no entra en razón, se sigue dejando llevar por su rabia y por la promesa hecha a la viuda de su compañero. Hasta que Brendan le hace otra llave y le inmoviliza, mientras le dice que todo está bien, que se tranquilice, que lo siente y que le quiere. Tommy se rinde y los dos hermanos salen del torneo abrazados, Brendan ayudando a caminar a Tommy, mientras su padre, sonriente, les mira.
Bueno, hasta ahí un breve resumen de la película. En la siguiente entrada la analizaré un poco más, porque creo que puede dar de sí bastante.
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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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