Más que el trabajo

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Un buen día hablaba con un médico que conozco, no recuerdo exactamente sobre qué. El caso es que, en un momento dado, me dio a entender que, como yo soy informático, no tengo ni idea de las personas, al contrario que él. En genérico. No se trataba de un tema médico.

Debo reconocer que el comentario en cuestión me molestó, aunque no dije nada. No tenía ganas de una discusión bizantina. Pero esa persona sabe que mi vida no son precisamente los ordenadores, aunque trabaje con ellos. Un punto infinitamente más importante es mi familia. Lo que escribo (y lo que leo) está siempre relacionado con el ser humano, con su esencia, sus dificultades. Estudio Ciencias Religiosas, que no es precisamente una opción tecnológica. Vamos, que aunque trabaje de informático, yo no diría precisamente que no entiendo a las personas.

Pero no, me redujo a aquello en lo que trabajo. Un reduccionismo utilitarista, eres aquello en lo que trabajas. Pues lo siento, pero no. Somos mucho más que nuestro trabajo y no es lógico que se nos etiquete tan sólo por lo que hacemos para ganarnos la vida. ¿Tú trabajas en una cadena de producción? Pues sólo puedes entender de esa cadena de producción. ¿Eres arqueólogo? No se te ocurra pretender que puedes hablar de la gente que sigue viva. Tu campo de conocimientos se reduce a los que llevan muertos un mínimo de 1000 años.

Tendríamos que aprender a valorar a la persona en su conjunto. No como si sólo fueramos un subproducto de una actividad profesional. No somos elementos de la cadena de producción, somos personas.

Jorge Sáez Criado
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.