Bienvenido a Eyrinn
Imagínate que tu país atraviesa una crisis económica de proporciones épicas. Su causante, como no podía ser de otra manera, es el gobierno.
Una empresa ha desarrollado un juego de rol multijugador tan inmersivo que los jugadores pueden entrar realmente en él. Un juego cuyo premio podría resolver las necesidades de su ganador.
Un juego con cinco jugadores en su versión más dura, la que permite la absoluta inmersión. La que tiene el premio.
La que, en caso de que mueras en ella, también te mata en el mundo real.
Solo alguien desesperado accedería a entrar en Eyrinn, el mundo virtual del juego. Alguien como Nacho y los otros cuatro jugadores.
Esta es la premisa de Atrapados en Eyrinn, mi nueva novela de ciencia ficción/fantasía. Ambos géneros, ya que Eyrinn no deja de ser un mundo fantástico, con su magia y sus extrañas criaturas.








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No creo que a nadie que me conozca o que siga este blog le pille de sorpresa que me encantan las artes marciales. De hecho, la que más me gusta es el kung-fu Choy Lee Fut, que es la rama que practico, concretamente la de la familia Chan. Es el arte marcial con el que entré en ese mundillo hace… pues ya ni sé cuántos años, al menos 27 o así. Unos cuantos.
Por lo general, lo que más recordamos de los libros son los personajes. Al menos en mi caso, así es. Y con esto no estoy diciendo que las historias en las que esos personajes estaban fueran flojas. En absoluto. Pero, al fin y al cabo, el lector, con quien va a empatizar, no va a ser con una trama o con un mundo maravillosamente creado hasta en sus más pequeños detalles.